Un ejemplo sin porcentajes engañosos
Una tienda imaginaria vende 100 unidades a diez euros: ingresa 1.000 euros. Si baja el precio a nueve y vende 105, ingresa 945. Ha vendido cinco unidades más, pero factura 55 euros menos. Con 120 unidades ingresaría 1.080. El resultado depende de cuánto cambie la cantidad.
La elasticidad-precio de la demanda relaciona el cambio porcentual de la cantidad demandada con el del precio. Para comparaciones entre dos puntos puede utilizarse el método del punto medio, que evita que el resultado dependa del sentido de la comparación.
Facturación y beneficio tampoco son lo mismo
Aunque la facturación suba, habrá que producir o comprar más unidades. En el ejemplo, aumentar los ingresos a 1.080 euros no dice cuánto queda después de pagar proveedores, personal y otros costes. La elasticidad no sustituye una cuenta de resultados.
Además, la respuesta puede variar con el tiempo y con las alternativas disponibles. Cambiar de marca esta semana puede ser fácil; cambiar de sistema de calefacción requiere otra decisión y otros plazos.
Al leer un anuncio de descuentos, comprueba qué se mide: unidades, ingresos o beneficio. Y si una empresa atribuye una mejora exclusivamente a una rebaja, busca si también cambiaron promociones, temporada, surtido o número de establecimientos.
Fuentes y alcance
Documentación consultada el 24 de octubre de 2026. Lectura explicativa: los ejemplos identificados como hipotéticos no son datos observados. Referencia educativa de OpenStax (Rice University); explicación y ejemplos redactados para esta lectura, sin reproducir sus tablas ni imágenes. No se ofrecen recomendaciones personalizadas de inversión, financiación o tributación.
