El gasto que ninguna opción devuelve
Un coste hundido es un gasto realizado que no puede recuperarse. Si dos decisiones futuras dejan ese gasto exactamente igual, incluirlo como motivo para escoger una de ellas puede distorsionar la comparación. La Reserva Federal de San Luis utiliza este concepto al explicar cómo valoramos lo que ya poseemos.
Una entrada y una tarde
Imagina que has pagado 18 euros por una actividad y la entrada no admite devolución ni reventa. Antes de salir te encuentras mal. Ir no recupera los 18 euros; quedarse tampoco. La comparación pendiente está entre el valor de asistir y los nuevos costes de hacerlo, no entre pagar o no una entrada que ya está pagada.
El ejemplo cambia si existe devolución, reventa o una consecuencia contractual. En ese caso hay importes recuperables o efectos futuros que sí deben considerarse. No todo gasto anterior es automáticamente irrelevante.
Cómo reconocer la confusión
La frase «ya hemos gastado demasiado para parar» merece una segunda pregunta: ¿qué resultado esperamos obtener desde ahora y qué más habría que aportar? Continuar puede ser razonable si los beneficios futuros lo justifican, pero no porque prolongar el proyecto borre el desembolso pasado.
Este criterio no elimina responsabilidades ni sustituye una evaluación técnica. Ayuda a separar el aprendizaje de una decisión anterior de la elección que todavía está abierta.
Fuentes y alcance
Documentación consultada el 24 de octubre de 2026. Lectura explicativa: los ejemplos identificados como hipotéticos no son datos observados. No se ofrecen recomendaciones personalizadas de inversión, financiación o tributación.
