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Cómo se forma un arcoíris: tres pasos dentro de una gota

Refracción, reflexión y separación de colores explican un fenómeno que depende de dónde miras.

Responsable del medio: José Luis Silla Muñoz. Contenido elaborado con asistencia de IA; fuentes al final del artículo.

Un arcoíris necesita luz y gotas de agua en una geometría adecuada respecto al observador. No es un objeto sólido situado al final de una carretera. La posición desde la que miramos forma parte del fenómeno.

El viaje dentro de la gota

  1. Entrada: la luz cambia de dirección al pasar del aire al agua.
  2. Reflexión: parte de la luz se refleja en el interior de la gota.
  3. Salida: vuelve a cambiar de dirección y los colores quedan separados porque no se desvían exactamente igual.

Por qué no puedes llegar a su extremo

Al moverte cambian las gotas desde las que recibes la luz adecuada. El arco no marca un punto fijo del paisaje que puedas alcanzar caminando.

Cómo buscarlo

Si hay gotas iluminadas y el Sol queda a tu espalda, mira hacia la zona de lluvia. No necesitas mirar al Sol ni utilizar instrumentos. Puede no aparecer si el ángulo, las nubes o la luz no son favorables.

Un error habitual: creer que cada gota produce un solo color. La separación se produce dentro de las gotas; la dirección de la luz que alcanza el ojo determina lo que vemos en cada zona del arco.