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Ciencia

Un púlsar no se enciende y se apaga: por qué recibimos sus latidos

El giro de una estrella de neutrones y nuestra posición explican una señal que parece parpadear.

Jose Luis Silla MuñozPublicado el

Un destello que llega con regularidad desde el espacio puede parecer una lámpara que se enciende y se apaga. En un púlsar, la explicación habitual está en el giro y en la dirección de la radiación, no en que la estrella deje de emitir entre dos señales.

La comparación con un faro

Un púlsar es una estrella de neutrones que observamos a través de pulsos de radiación. Su campo magnético guía partículas y la emisión se concentra en determinadas direcciones. Cuando la rotación hace que el haz atraviese nuestra línea de visión, el detector registra un pulso. Una vuelta después puede repetirse la señal.

Una comparación para entenderlo

La comparación útil es un faro: una persona situada en la costa recibe periódicamente el haz aunque la fuente siga funcionando. El intervalo entre señales permite estudiar la rotación del objeto. No todas las estrellas de neutrones nos muestran ese patrón; la geometría de observación también importa.

Al leer una noticia, distingue la duración de un pulso, el tiempo entre pulsos y la edad estimada del objeto. Son tres medidas diferentes. Una fotografía de una nebulosa que contiene un púlsar tampoco es una imagen de su superficie.

Fuentes y alcance de esta explicación

Referencia científica: NASA — documentación del fenómeno. Consultada el 24 de octubre de 2026.

Artículo de divulgación a partir de documentación pública. No presenta un descubrimiento ocurrido hoy ni acredita trabajo de campo o experimentos propios.

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